lunes, noviembre 30, 2009

Desafío pirata a la negociación














La negociación, no cabe duda, es una herramienta extraordinariamente valiosa en todo ámbito de la vida moderna. Sin embargo el actual dinamismo de la realidad globalizada nos impone desafíos inesperados.

En el mundo de los negocios mucho se ha dicho y escrito sobre negociación, sobre técnicas de manejo de crisis, sobre diálogos estratégicos, etc. En el ámbito militar, por otra parte, desde hace mucho tiempo existen unidades especiales entrenadas para enfrentar situaciones que conllevan un alto riesgo o valor estratégico, y que requieren de una acción o respuesta altamente especializada. Estos grupos cuentan con formación, entrenamiento, mando y recursos, singularmente diseñados y dispuestos para que su acción en el campo de batalla sea altamente eficaz y tan eficiente como sea posible.

Dicho lo anterior, comentar sobre una situación que en la actualidad no sólo mezcla ambas realidades, la de los negocios y la militar, sino que además tiene lugar en un escenario internacional, concretamente en aguas internacionales del Océano Índico, y afecta a individuos y empresas de diversas nacionalidades que utilizan algunas de las rutas marítimas más frecuentes del mundo. Me refiero particularmente a las acciones armadas de piratas somalíes que durante el último año han secuestrado una serie de embarcaciones y que tienen aterrorizado a medio mundo. La moneda de cambio de los piratas, por supuesto, no es otra que el dinero. Mucho dinero…

Situación difícil enfrentan líderes y negociadores de diversos países, entre los que destacan súper potencias como Estados Unidos, la Unión Europea, y Rusia. Los piratas somalíes parecen tener una alta noción (y pericia) en lo que a negociación se refiere, así como un instinto empresarial y táctico no menor (ver referencia aquí). Los gobiernos se encuentran “en jaque” desde el momento en que han debido enfrentar a una contraparte que no respeta ninguna de las reglas básicas de la negociación, que no asigna mayor valor a la vida humana, y que actúa intrépidamente (y con una facilidad y descaro que sorprende) en extensas zonas del Índico. Esta amplísima zona de operación impide a las fuerzas internacionales ejercer una actividad eficiente de protección y/o respuesta militar rápida ante estas acciones terroristas. Adicionalmente, una vez perpetrado el secuestro, los piratas buscan refugio en costas somalíes, país donde la anarquía parece reinar por estos días.

Tal es la complejidad de la situación que no existe al día de hoy consenso respecto de la forma de enfrentar esta violenta coyuntura. Gobiernos de países como España y Holanda han cedido finalmente ante los piratas y han pagado rescates millonarios por tripulantes y embarcaciones (ver referencia aquí), lo que representa al final del día una muy mala señal para la comunidad internacional y un incentivo netamente perverso para piratas y terroristas. Paralelamente, los EE.UU. han optado por un accionar militar ante estos incidentes y, concretamente en el caso del portacontenedores capitaneado por Richard Philllips, han logrado un rescate exitoso pero no exento de riesgo para las víctimas (ver referencia aquí).

Como se puede apreciar, y a pesar de las diferentes maneras de enfrentar estos conflictos que hemos podido conocer, lo cierto es que los piratas somalíes han logrado imponer un “estilo de negociación” que rompe con los paradigmas hasta ahora conocidos y que establece la urgente necesidad de contar con una acción naval internacional mucho más potente, coordinada y eficaz, como herramienta clave para hacer frente lo que se podría transformar en un nuevo campo de batalla y que además podría replicarse en diversos teatros de operaciones a lo largo y ancho de la superficie marítima de nuestro planeta.

Para muestra, un botón:
Un superpetrolero griego ha sido secuestrado ayer (29 nov 2009) por piratas somalíes y hoy se dirige hacia las costas de Somalia. (Ver referencia aquí)

Fuentes: RNW, El País, Es más, EFE

lunes, noviembre 16, 2009

FT Executive MBA Ranking 2009


Hace algunas semanas Financial Times ha publicado la versión 2009 de su prestigiado ranking internacional de programas Executive MBA. Entre las 10 primeras posiciones se encuentran 3 programas globales (dictados en más de un país), 3 europeos y 4 estadounidenses.

A continuación los Top-10 de este ranking internacional:

























Podría resultar interesante el mencionar que varios de estos programas, considerados como los mejores del mundo, cuentan entre sus graduados con destacados profesionales chilenos, quienes se desempeñan tanto en Chile como en el extranjero.

Ver ranking en el siguiente link:

domingo, noviembre 08, 2009

Management for War & Business
















Las relaciones y coincidencias entre el mundo militar y el corporativo van mucho más allá de unos simples conceptos o anacronismos.

No cabe duda que términos como estrategia, planificación, táctica, y CEO, entre muchos otros, son ejemplos evidentes de la influencia del mundo militar en la realidad empresarial y de negocios. Cuando observamos la base conceptual que en la actualidad intentan implementar no pocos ejércitos con vocación de modernidad, nos encontramos con una dinámica sorprendentemente similar a la del mundo de la empresa:

Una vez que se constatan cambios significativos en el “campo de batalla”, un ejército moderno debe modificar su doctrina operativa, para luego adecuar su tecnología y más tarde la disposición de sus fuerzas. Este proceso debería ser continuo y renovarse en períodos de cerca de diez años. Poder (oct2009)

De esta forma conceptos totalmente relacionados a la contingencia y las mejores prácticas del mundo de los negocios parecen también encajar en el mundo militar, por ejemplo: eficiencia, flexibilidad, adaptación, innovación, sustentabilidad, y tantos otros. A poco avanzar en la revisión de algunos conceptos básicos sobre temas militares e historia militar, principalmente relativos a estrategia, mando, y control, irrumpen diversas relaciones prácticas entre el management del mundo militar y el corporativo. Para algunos el ámbito militar puede resultar lejano, quizá algo extraño, o simplemente desconocido, pero lo cierto es que la gestión en el mundo de las armas es un caso que merece la pena conocer y estudiar, incluso para mí representa uno de los casos más interesantes que he tenido oportunidad de conocer recientemente. No sólo en términos de la formación de sus profesionales sino que especialmente en cuanto a la administración de dinámicas de desarrollo, recursos materiales y humanos, planificación y ejecución de planes, tácticas y estrategias; además de todo lo relativo a la dinámica de la estructura de la fuerza. La cual en todo momento mantiene una serie de lineamientos, objetivos y prioridades perfectamente establecidos.

“Fools say that they learn by experience. I prefer to profit by other’s experience”. Otto Von Bismarck

El campo militar contemporáneo muestra un extraordinario nivel evolutivo respecto de un pasado no tan lejano, una rotunda relación con la tecnología, y una altísima competitividad. Por supuesto esto último no podría ser de otra manera toda vez que se relaciona directamente con la defensa, la seguridad y la paz de las naciones, en un rol donde la meta es la disuasión y entre los principales protagonistas se encuentran las Medidas de Confianza Mutua (MCM).

“Todo el arte de la guerra se basa en el engaño.
El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar”. Sun Tzu


Por lo tanto formar, mantener preparada y gestionar una fuerza de combate moderna y tecnológica es un desafío mayúsculo que requiere de una organización y de un nivel de dirección del más alto grado. Hoy en día las tropas son formadas en academias e institutos militares, y son instruidas y entrenadas a través de diversos cursos y programas de especialización -durante toda su vida útil. Entre los grandes objetivos buscados se encuentra la profesionalización de la fuerza, es decir, que la mayor cantidad posible de miembros que la componen cuenten con formación y dedicación militar exclusiva, por lo tanto una alta calidad y nivel de preparación. En lo relativo a organización y estructura, en el presente los ejércitos buscan componer una fuerza basada en “sistemas operativos” conformados por unidades de combate y unidades esencialmente independientes, compuestas por el personal y el material necesarios para llevar a cabo su misión, logrando con ello una alta capacidad operativa, multifuncionalidad, y un mayor poder de disuasión al incorporar cada división desplegada en el territorio una propia dotación de medios de mando, de control, de información, y de apoyo logístico y de maniobra.

“Siempre sabemos lo correcto que hay que hacer. Lo difícil es hacerlo”. Norman Schwarzkopf

En el mundo corporativo, a su vez, las empresas deben ser capaces de diseñar procesos y estructuras que les permitan, al igual que a los militares, enfrentar de la mejor y más eficiente forma el combate por el mercado. Los órganos empresariales deben encontrar la manera de formar y entrenar a su personal de forma tal que este logre tener un desempeño que establezca una diferencia o, al menos, una ventaja en el desempeño eficiente de actividades y tareas, así como en el logro de objetivos; las empresas deben dotar a su personal con los equipos y materiales que permitan sostener su actividad con nivel competitivo y eficiencia, asestando a sus rivales en el mercado continuos golpes desde distintas áreas de la cadena de valor, y así establecer y potenciar ventajas competitivas sostenibles en el tiempo a la vez que perceptibles por parte de clientes y usuarios. De esta manera, la dirección de las operaciones empresariales de gran escala representa un desafío en alguna medida similar a la dirección de un ejército, desafío que requiere de unos directivos con una altísima formación profesional y ética, así como individuos permanentemente actualizados y cercanos al devenir económico, las mejores prácticas empresariales y la coyuntura internacional. En este último punto encontramos otra instancia de coincidencia entre el mundo militar y el corporativo; el entrenamiento a través de la simulación.

¿Qué hacer para entrenar a líderes militares o a directivos de empresa sin tener que llevar a cabo un enfrentamiento real considerando el altísimo costo que ello tiene?

En el contexto de las empresas, los directivos son instruidos en escuelas de negocios donde se utilizan el método del caso y los juegos de simulación, entre otras herramientas basadas en la dinámica de rol. Por su parte, los militares utilizan un concepto algo más sofisticado denominado MOOTW (Military Operations Other Than War), llevando a cabo misiones de paz, misiones de disuasión, ejercicios de buena voluntad, ejercicios de coordinación de fuerzas conjuntas, etc. Por supuesto que todos estos métodos de preparación y entrenamiento tienen un costo asociado, que no es menor, pero que sin embargo resulta muchísimo más pequeño (en términos económicos y de riesgo asociado) que el que podría tener el adquirir experiencia de combate real o el tener que enfrentar reales y complejas situaciones de mercado y competencia. Con este tipo de actividades las personas ganan experiencia, habilidad, práctica, conocimiento y dominio; en definitiva incrementan su pericia, su know-how.

“Quien quiera comportarse como un hombre bueno,
acabará sucumbiendo ante los que no lo son”. Nicolás Maquiavelo


Concluyendo, a través de este sencillo ejercicio comparativo de las realidades militar y empresarial es perfectamente posible apreciar que el management es una ciencia que aplica a los más diversos aspectos de nuestra realidad. Es una herramienta que debiésemos ser capaces de inculcar y potenciar en los individuos desde su infancia puesto que la posibilidad de contar con mayores y más sólidas habilidades de gestión constituye una ventaja efectiva para las personas, no sólo en el aspecto profesional, sino también en el plano personal. Sin lugar a dudas, nuestras habilidades de administración o de gestión pueden tener una significación directa en la calidad de nuestras vidas.

jueves, octubre 15, 2009

El impacto económico de un trillón de dólares

miércoles, octubre 07, 2009

¿Qué nos enseña el arte?















Recientemente he tenido oportunidad de leer algunos artículos relativos al rol e influencia del arte en el mundo actual. Y lo cierto es que he leído algunas cuestiones que me han sorprendido gratamente, en especial por estos días en los que el arte parece estar volviendo a ponerse “de moda” gracias al optimismo y a la mejora de las expectativas debido al inminente inicio de la recuperación económica internacional (fingers crossed).

Es un hecho que en el presente nos encontramos inmersos, casi prisioneros, en una realidad en la cual somos evaluados y calificados según nuestros logros cuantificables, nuestros objetivos alcanzados, nuestros resultados obtenidos, y por nuestros números. Muchos números, como si sólo por la cantidad de medallas se pretendiera valorar a un soldado.

Las personas, y especialmente los profesionales, cada día somos medidos fundamentalmente por aspectos cuantitativos a través de estadísticas, porcentajes, y ratios, en circunstancias en las que la calidad y las humanidades parecen ser aspectos cada vez menos valorados, y en donde el trabajo realmente bien hecho, dedicado, a medida, artesanal, detalladamente planificado y minuciosamente ejecutado, así como la riqueza que las humanidades brindan, podrían estar siendo dimensiones definitivamente menos reconocidas. Y lo cierto es que tanto la calidad como las humanidades resultan fundamentales en todo ámbito de la vida. Así es que me parece del todo gratificante encontrar nuevas visiones que consideran y resaltan novedosas maneras de ver y hacer, así como formas alternativas de aprender y comprender. Esto es lo que me ha pasado con artículos como las 10 lecciones de Elliot Eisner (Stanford) sobre la importancia del arte en todo ámbito, o ¿Pueden los artistas salvar el mundo? de Paul Arendt (The Guardian), incluso algunos escritos de académicos y expertos relacionados a prestigiosas instituciones de formación internacional que valoran y comprenden de manera profunda el valor e influencia del arte en nuestra sociedad y en el desarrollo de cada uno de nosotros. Estas personas me han permitido volver a sentir y creer que en el mundo contemporáneo, en la vorágine del día a día, aún contamos con puntos de vista tocados por la inquietud de lo distinto, de lo diverso, de lo humano, de lo artístico.

Claro está que el arte es belleza y que a través de este podemos acceder al mundo de los matices, de la creatividad, del cambio, de la flexibilidad y, en definitiva, de la sensibilidad. Para muchas personas el arte es simplemente inútil, puesto que su valor no es medible de manera clara y cuantitativa, sin embargo su verdadero valor no tiene relación con una medida tangible o cuantitativa, sino más bien con todo aquello que el arte nos permite sentir y aprender.

 
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