
Según el ranking 2009 de América Economía, Chile cuenta con 60 empresas seleccionadas entre las mayores 500 de la región y con ello logra el tercer lugar entre los países latinoamericanos (ver cuadro al final de este post).
Con una cifra de empresas incrementada en 5 unidades respecto de la medición 2007, Chile cuenta con interesantes exponentes en términos competitivos y de referencia empresarial. Ejemplos destacados son los de LAN, que muestra un incremento del 30% en sus ventas y que le permiten ubicarse como la línea aérea n°1 de la la región, así como Cencosud y Falabella que exhiben contundentes muestras de internacionalización.
Otros ejemplos a considerar son empresas como CAP y SQM que, al ser productoras de commodities, se han visto beneficiadas por el ciclo de precios de sus productos vivido durante 2008. Y a propósito de esto último es que me parece interesante enlazar la idea con lo expuesto por Jorge Marshall en su reciente columna en Economía y Negocios de El Mercurio:
“Un tipo de cambio competitivo es una condición necesaria pero no suficiente para potenciar nuestra oferta exportadora, por lo que debemos enfrentar los desafíos de una economía innovadora”.
Marshall habla de algunos requisitos clave para un recambio de motores, en términos de desarrollo, que desde mi punto de vista parecen correctos, sensatos, y del todo necesarios:
- Tipo de cambio competitivo
- Competencia y flexibilidad en los mercados
- Mejorar la calidad de la educación superior y de los bienes públicos que esta produce
- Mejorar la calidad de la gestión de las empresas privadas y, especialmente, del sector público









